Marine Le Pen, la líder del partido de extrema derecha en Francia, ha sido condenada a cuatro años de prisión y se le ha prohibido ejercer cargos públicos durante cinco años, en un fallo que marca un importante revés en su carrera política. Esta decisión, emitida por un tribunal francés, se produce en medio de un clima electoral anticipado para las elecciones presidenciales de 2027.
Un tribunal declaró a Le Pen culpable de malversación de fondos de la Unión Europea, lo cual la aleja de sus aspiraciones presidenciales, dado que aténticamente se la consideraba una de las favoritas para las elecciones venideras.
El tribunal argumentó que los crímenes de Le Pen, de 56 años, justificaban la restricción inmediata de ocupar cargos públicos, según informes judiciales.
A pesar de que Le Pen puede apelar esta decisión –la cual no entrará en vigor hasta que se hayan agotado todos los recursos legales–, la condena de cuatro años, de los cuales dos son en suspenso, representa un golpe severo para la extrema derecha francesa y podría señalar el fin de su carrera política.
La fiscalía había solicitado una pena de cinco años de prisión y una multa de 300.000 euros, pero el tribunal impuso una multa de 100.000 euros tras declarar a Le Pen culpable.
Después de un juicio de nueve semanas que abarcó casi una década de investigaciones, Le Pen y otros 24 miembros de su partido, Agrupación Nacional, fueron acusados de malversar más de 3 millones de euros de los fondos del Parlamento Europeo entre 2004 y 2016, violando las normativas de la UE. Todos los implicados han rechazado las acusaciones.
Durante el juicio, la jueza destacó que Le Pen había estado “en el centro” del plan de malversación. La investigación concluyó que no se trató de errores administrativos, sino de un esquema elaborado para usar los fondos para beneficiar al partido de manera ilícita.
Tras conocer su condena, Le Pen fue vista abandonando rápidamente el tribunal antes de la lectura de la sentencia.
Este veredicto podría redefinir el panorama político en Francia, ya que Le Pen ha trabajado durante años para legitimar su partido de extrema derecha y posicionarse como una candidata fuerte para las próximas elecciones presidenciales.
Desde que asumió el liderazgo del partido de su padre, ha transformado la Agrupación Nacional en una poderosa fuerza en el Parlamento francés, ganando popularidad entre votantes jóvenes y de clase trabajadora.
Jordan Bardella, presidente de la Agrupación Nacional, ha defendido a Le Pen, afirmando que ha sido “injustamente condenada” y criticando el impacto de la decisión en la democracia en Francia.
A pesar de que su partido obtuvo la mayor cantidad de votos en la primera vuelta de las elecciones parlamentarias del año pasado, no logró una mayoría y se encuentra fuera de la coalición gobernante. El presidente Macron ha enfrentado numerosos desafíos políticos desde entonces.
Mientras los sondeos muestran una ligera recuperación en el apoyo hacia Macron, su futuro y el de cualquier candidato centrista enfrentan el riesgo de ser opacados por la figura de Le Pen, que ha demostrado ser una fuerza formidable en la política francesa.
Recientes encuestas indican que Le Pen podría obtener el 42% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2027, lo que resalta su relevancia continua pese a la condena.
Incluso si decide apelar, los efectos inmediatos de la condena podrían colocar a Le Pen en una posición precaria, limitando su capacidad para postularse nuevamente en las elecciones venideras.
Le Pen no perderá su escaño parlamentario hasta el final de su mandato, y podría solicitar una revisión al Consejo Constitucional sobre la validez de la prohibición que enfrenta.
La Agrupación Nacional ha denunciado las acciones judiciales como un ataque a la figura política de Le Pen, acusando a los fiscales de intentar eliminarla del campo político.